Prólogo de Pierre Bourdieu a la obra de Abdemalek Sayad:"La doble ausencia. De las ilusiones del emigrado a los sufrimientos del emigrante"
martes 1 de julio de 2008
intruso, latoso, molesto...
Prólogo de Pierre Bourdieu a la obra de Abdemalek Sayad:"La doble ausencia. De las ilusiones del emigrado a los sufrimientos del emigrante"
viernes 13 de junio de 2008
Elegante y vulgar
(Extraído de http://www.fotolog.com/elmenoresfuerzo/32265607)
israel
lunes 26 de mayo de 2008
Soy sociólogo
lunes 12 de mayo de 2008
El reino potencialmente tranquilo
Con la mano contra el cristal
Mirando por la ventana
La lluvia
Y quería decirte
Que tus lágrimas no eran en vano
Pero me imagino que ambos sabíamos
Que nunca seríamos los mismos
Nunca sería lo mismo
¿Por qué tenemos que guardarnos estos sentimientos?
Los leones y los corderos deben tolerarse
Quizás algún día seamos lo suficientemente fuertes
Como para reconstruirlo
Reconstruir el reino potencialmente tranquilo
De nuevo
Reconstruirlo de nuevo
¿Por qué tenemos que guardarnos estos sentimientos?
Los leones y los corderos deben tolerarse
Quizás algún día seamos lo suficientemente fuertes
Como para reconstruirlo
Reconstruir el reino potencialmente tranquilo
De nuevo
Quizás algún día seamos lo suficientemente fuertes
Como para reconstruirlo
Reconstruir el reino potencailmente tranquilo
Reconstruirlo de nuevo
Reconstruir el reino potencailmente tranquilo
Reconstruirlo de nuevo
Tomo prestadas tus palabras Patti Smith.
domingo 4 de mayo de 2008
Mayo de 1968: la ilusión del siglo XX
¿Cómo podía ser posible que Adorno, la gran figura rebelde sobreviviente del Instituto de Investigaciones Sociales (después de la desaparición de Max Horkheimer) negara ahora la posibilidad del cambio social? ¿A eso había llegado ya el desarrollo de la teoría marxista, que siempre pugnó por una sociedad cualitativa y cuantitativamente distinta? Los argumentos de Theodor Adorno para rechazar las pretensiones del movimiento estudiantil por la revolución social se apoyaban en premisas que él siempre defendió; no era para él extraño el surgimiento de una nueva fuerza política que, así fuera motivada por la injusticia, lograría cambios sociales y se instalaría en el poder por puro voluntarismo, sin orientación, y encaminada finalmente, a la barbarie.
jueves 24 de abril de 2008
Its Monk´s Time
miércoles 2 de abril de 2008
irse (2)
Estaba decidido a traspasar fronteras, no una ni dos, sino muchas, las que fueran, las que se cruzaran en mi camino, eso era lo único que pensaba la noche en que me fui. No sabría dónde o cómo ubicar el nacimiento de la idea de emigrar, aunque si hago un ejercicio de reflexión retrospectiva –difícil cuando la hace uno mismo sobretodo- creo que fue gracias a las clases del doctor Herrera. Él, profesor universitario y amante insaciable de la cultura europea, nos decía en la facultad de humanidades que poco podíamos hacer en una sociedad donde no se aprecia el talento de los jóvenes humanistas, que lo mejor era irse y jugar a ser un bohemio en las calles de París o de Londres, que desafiáramos el destino y nos inventáramos una excusa para salir de la cloaca nacional, tal y como el no lo hizo porque se lo impidió una boda fortuita y el peso de su entorno familiar.
A partir de ahí, la idea de salir y viajar se apoderó de mi porvenir, no pensaba en nada más, no quería conocer a una chica guapa que me atrapara entre sus redes y que me hiciera conjugar el verbo querer en el lenguaje del amor juvenil. Pensaba, hacía planes, ahorraba dinero. Por las noches, antes de dormir intentaba memorizar los usos y costumbres de los países que me interesaban, me veía a mí mismo recorriendo las calles que alguna vez pisaron todos los escritores que leía. Supongo que todo esto se alimentó, cual vil copo de nieve que desciende por una montaña nevada y que termina convirtiéndose en avalancha, por mis ansias de no querer ser como la gente de mi alrededor, en especial de mi familia, los cuáles no creían que el sol se pusiera más allá del enorme cerro que adorna mi ciudad natal. Con el tiempo me daría cuenta de que me equivocaba; la sangre es la sangre, por más campechano que se escuche, y no hay nada que la pueda disipar del todo a lo largo de nuestra existencia.
