sábado, 3 de marzo de 2007

Ya estoy aquí...

A tí que estás del otro lado.-

Sí, después de un sinfín de dudas me decido a hacer un blog. En principio éste no tiene una orientación fija, escribiré cosas que me gusten, interesen o cautiven; esperando que este "ente" virtual sirva tanto de catarsis de la vida contemporánea como de entretenimiento.


Creo que versará sobre música, sociología, libros, cultura de cualquier tipo y de lo que me apetesca...¿Para qué son los blogs sino más que soltar lo que queremos decir sin que nadie nos replique?. Es más, ya sé que será lo primero, mi sentido mini homenaje a Theodor W. Adorno, sociólogo, músico y filósofo alemán que es uno de mis autores de cabecera. Vale. Suerte.

Espero controversia.

Israel


Theodor W. Adorno, el olvidado

“...les diría que debe ser un examen crítico de la sociedad, de lo esencial de la sociedad, un examen de aquello que es pero en un sentido tal que ese examen sea crítico, de modo que en aquello que socialmente “es el caso”,... se advierta la carencia de aquello que pretende ser, para detectar así las posibilidades de una transformación de la constitución global de la sociedad... no lo escriban como una definición de sociología... sino que aquello que la sociología es en realidad, o debe ser, sólo puede acontecer haciendo precisamente sociología.”
Theodor W. Adorno


Theodor W. Adorno fue uno de los pensadores más fascinantes del siglo XX. Su extensa obra, producto tanto de su formación en filosofía, sociología, música y psicología como de su trayectoria vital, le convierten en uno de esos personajes que son tanto testigos como actores privilegiados de la historia intelectual de la humanidad. Sus obras e ideas, juntas con las de los autores congregados en torno a la Teoría Crítica de la sociedad –Max Horkheimer, Walter Benjamín o Herbert Marcuse entre otros-, ejercieron en su tiempo (década de los sesentas) una gran influencia en la izquierda occidental, en años por demás turbulentos.

Cuando Theodor Adorno fue consultado en 1969, acerca de su
postura en los movimientos estudiantiles, principalmente el de
Praga, él sorpresivamente para sus interlocutores (quienes
presuponían la asunción por parte de Adorno del liderazgo intelectual de esos movimientos) tronó con tra el movimiento; alegaba la incapacidad teorética de los propios activistas, su ignorancia crasa y la nula oportunidad que presentaban las circunstancias para una transformación so cial de fondo.


¿Cómo podía ser posible que Adorno, la gran figura rebelde
sobreviviente del instituto (después de la desaparición de Max
Horkheimer) negara ahora la posibilidad del cambio so cial? ¿A eso
había llegado ya el desarrollo de la teoría marxista, que siempre pugnó por una sociedad cualitativa y cuantitativamente distinta?


Los argumentos de Theodor Adorno para rechazar las pretensiones
del movimiento estudiantil por la revolución so cial se apoyaban en
premisas que él siempre defendió; no era para él extraño el surgimiento de una nueva fuerza política que, así fuera motivada por la injusticia, lograría cambios sociales y se instalaría en el poder por puro voluntarismo, sin orientación, y encaminada finalmente, a la barbarie.





La forma de concebir la teoría social se yuxtapone en el análisis de los hechos sociales. El pensamiento de Adorno estaba totalmente sujeto a la “guía espiritual” de Marx y Hegel, en el sentido de que el pensador alemán nunca dudó de que la dialéctica le otorga la supremacía explicativa a los factores objetivos sobre los psicológicos. De esta forma, en su reflexión sobre la sociedad de mediados del siglo XX, Adorno se mantuvo en la idea de que las instituciones y tendencias objetivas (desarrollo económico, progreso) habían adquirido un predominio sobre las personas individuales, en el sentido de que éstas dependen cada vez menos de su propia manera de ser consciente e inconsciente; de su vida íntima. Este argumento engloba lo que él denominaba “cosificación” –que se puede utilizar perfectamente en nuestros días- y que podría situarse como una extensión de la idea de “enajenación” que Marx había planteado con anterioridad; lo que nos viene a decir es sencillo: a medida que los seres humanos seamos más dependientes del conjunto del sistema (social, económico o político), seremos cada vez menos capaces de trascenderlo y con esto de lograr un cambio social.

Este pesimismo sobre el cambio social es una de las críticas más rimbombantes que le han hecho a Adorno y a la Teoría Crítica en general. Sin embargo, la argumentación anterior parte de dos hechos: el primero consiste en que buena parte del trabajo de Adorno está impregnado de su travesía vital, es decir, del hecho de ser exiliado y de ser protagonista intelectual de cómo el proyecto filosófico de la ilustración ha fallado estrepitosamente, siendo la Alemania Nazi uno de sus ejemplos más conspicuos; en segundo lugar, esta el hecho de que en la sociedad de consumo actual –o superindustrializadas como gustaban de calificarla otros autores como Marcuse-, existe una “apariencia” de libertad, no una libertad absoluta o duradera, esto debido a que la razón es un concepto social que no se analiza como tal.

2 comentarios:

Lili Evil dijo...

¿Controversia? ¡Sí... genérala!

Pon fotos tuyas desnudo... na, no te creas. Chido que armaste esto a pesar de la paranoia que a veces nos provocan los espacios como estos, yo aquí andaré muy seguido.

Chivi dijo...

Hazle caso a Lili ;)

Ah y gracias por avisar :P Lo tuve que descubrir por mi cuenta.